Creo que todos los gerentes tradicionales y personas de recursos humanos deben convertirse en Agile People Coaches, con la competencia necesaria sobre las necesidades humanas básicas, los comportamientos, el trabajo en equipo y cómo apoyar una estrategia emergente hacia el propósito de la organización. Los viejos roles se están convirtiendo rápidamente en otra cosa, y las competencias que aprendimos en las universidades hace 20 años están obsoletas y desactualizadas.

Un Agile People Coach es más que un Agile Coach, aunque la comprensión básica de los valores ágiles, las herramientas y métodos ágiles, la teoría de sistemas y las organizaciones son las mismas. La diferencia radica en la perspectiva más profunda de las personas y en haber trabajado como líder y/o persona de recursos humanos en una empresa, grande o pequeña, fuera de TI al menos una parte de su carrera. Deben tener la conciencia de que el secreto del éxito siempre proviene de la motivación de las personas para crear valor y que diferentes cosas motivan a diferentes personas a desempeñarse. Lo bien que pueda crear las condiciones para que las personas se desempeñen juntas afectará la cantidad de valor que se crea para la organización en su conjunto. Entrenar a las personas para que encuentren un lugar donde puedan ser lo mejor que puedan ser es una cualidad central para un Agile People Coach.

El Entrenador de personas ágiles también necesita conocimiento sobre herramientas, métodos, modelos y marcos, no solo para hacer que un equipo de desarrollo de software funcione, sino también un departamento comercial regular o un equipo de gestión. Hacer que las personas trabajen de forma interfuncional entre departamentos como Finanzas, TI, Recursos Humanos, Legal, Marketing o I+D requiere conocimientos sobre nuevas formas de trabajo que promoverán la comunicación a través de los límites habituales, como Buddy System, Beyond Budgeting y/u OKR:s.

Por último, pero no menos importante, el Agile People Coach debe tener competencia sobre cómo surgen y se adaptan las estrategias y cómo involucrar a todas las personas de la organización en la creación de estrategias emergentes. Cuando las personas mejoran y aprenden continuamente en una dirección común, y cuando los errores se ven como oportunidades de aprendizaje, podemos crear esa cultura psicológicamente segura que constituye la base de una organización que aprende. Y cuando las personas se sienten seguras de ser vulnerables frente a sus compañeros, sabemos que hemos tenido éxito.

Extracto de artículo de Pia-Maria Thorén